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Factores como la polución, el polvo, la presencia de ácaros en el aire, el polen, el humo de cigarrillo, los olores irritantes, los perfumes, el aire frío, el ejercicio, el estrés y algunos medicamentos pueden actuar como factores desencadenantes de hiperreactividad bronquial, con la consiguiente obstrucción de los bronquios. Esta obstrucción ocurre principalmente debido a los siguientes mecanismos:
Broncoconstricción: la vía aérea se contrae por estímulos nerviosos y se hace más pequeña. Inflamación de la pared bronquial: aumento de la producción del moco bronquial. Hipertrofia del músculo liso bronquial: es decir las paredes del bronquio se hacen más gruesas. Todo esto va a llevar a una disminución de la luz bronquial, facilitando su total obstrucción o impidiendo un adecuado flujo de aire y por lo tanto no se va a permitir una adecuada aireación y llegada de oxígeno a los pulmones. Un factor relevante en el desarrollo de hiperreactividad con obstrucción de las vías aéreas, son las infecciones respiratorias altas de origen viral, igualmente las infecciones virales son una causa importante de exacerbaciones de crisis asmática en los niños.
Los virus más implicados son el virus sincitial respiratorio, muy conocido factor etiológico de la bronquiolitis, y los rinovirus; también infecciones por otros gérmenes como el micoplasma han sido identificados como factores desencadenantes de hiperreactividad bronquial. Igualmente existe una importante asociación entre el asma infantil y las alergias en los niños que tienen una predisposición personal y familiar. Se ha observado una mayor incidencia de asma en los niños de raza negra y se ha mencionado como un factor protector para las enfermedades respiratorias la leche materna por su efecto protector contra las infecciones.
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