Diarreas Infantiles

La diarrea infantil causa la muerte de más de tres millones de niños al año, debido a la deshidratación y a la desnutrición que provoca.

La principal causa de la diarrea infantil es la falta de higiene en la preparación de las comidas. Esta dolencia que suele darse con mucha frecuencia en niños menores de cinco años, puede tener un origen viral, bacterial o parasitario y se produce cuando el niño consume alimentos o agua contaminada con agentes patógenos.

Los bebés suelen presentar diversos episodios de diarreas debido a que sus estómagos no están lo suficientemente maduros. Además, la leche materna -que muchas veces es su único alimento- es líquida, por lo que las deposiciones no podrían ser más compactas.
El problema surge cuando el pequeño siente dolor al defecar y lo hace repetidas veces en un corto período de tiempo. Es entonces cuando se debe recurrir a un especialista, para evitar los dos grandes problemas que originan las infecciones diarreicas: la deshidratación y la desnutrición.

ORIGEN

Las infecciones diarreicas tienen un origen viral, bacterial o parasitario. Estos agentes patógenos están presentes en las heces, por lo que la higiene personal y de los alimentos es la mejor forma de prevenir el problema.
El reservorio de los agentes de las diarreas infecciosas es el hombre, con excepción de la bacteria
Salmonella, que tiene origen animal. La fuente de infección son las deposiciones de las personas infectadas.
De esta forma, el mecanismo de contagio clásico es el ciclo ano-boca, ya que los agentes patógeneos se alojan en las deposiciones y luego ingresan al organismo de otra persona por vía bucal.

PREVENCION

La mejor forma de evitar los episodios diarreicos en niños y bebés es la prevención, para esto, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) recomienda seguir los siguientes pasos:

1. La excesiva pérdida de líquidos corporales provocada por la diarrea puede causar la muerte. Por ello, es esencial que los niños que la padecen beban líquidos en abundancia.

2.- Un niño con diarrea necesita alimentarse. Se recomiendan que consuma:

· Papillas

· Sopas

· Agua de arroz

· Jugos de frutas frescas

· Té simple

· Agua de cocos verdes

· Agua del lugar más limpio posible (ojalá hervida y luego puesta a enfriar)

· Solución de sales de rehidratación oral (SRO)

3. Cuando un lactante padece diarrea, es importante seguir amamantándolo.

4. Un niño que ha tenido diarrea necesita tener, en el período de recuperación, una comida adicional diaria al menos por dos semanas.

5.- Si la diarrea es más grave de lo habitual, si persiste durante más de dos semanas o si se observa sangre en las deposiciones, se requerirá la ayuda de personas calificadas para su tratamiento. Los padres deben acudir sin demora a un especialista cuando el niño presente los siguientes síntomas:

· Fiebre

· Mucha sed

· Falta de apetito

· Vómitos

· Varias deposiciones acuosas en una o dos horas

· Sangre en las deposiciones

· Si la diarrea persiste durante más de dos semanas

6.- No deben administrarse otros medicamentos contra la diarrea aparte de las soluciones de sales de rehidratación oral (SRO), excepto por recomendación médica.

7.- La diarrea puede prevenirse mediante la lactancia materna, la vacunación de todos los niños contra el sarampión, el mantenimiento de la limpieza del agua y de los alimentos, y el lavado de las manos antes de tocar los alimentos.

 

Agente patógeno

Tipo

  • Virus

Rotavirus del grupo A: es la principal causa de diarrea deshidratante en niños menores de dos años. El efecto diarreico se origina en la lesión de las vellosidades del intestino delgado, con lo que disminuye la producción de las enzimas encargadas de la absorción de la lactosa -entre otros disacáridos-. Esto aumenta la secreción de líquidos que se eliminan a través de las deposiciones. El cuadro puede prolongarse entre 24 y 72 horas, si no es así, se debe recurrir a un especialista.

  • Bacteria

Escherichia coli enterotoxigénica y Vibro cholerae 01: liberan enterotoxinas, que estimulan la secreción intestinal de agua, sodio y cloro.

Escherichia coli enterohemorráica: daña la mucosa intestinal.

Shigella: daña la mucosa intestinal, lo que provoca la eliminación de sangre en las evacuaciones, debido al paso de microorganismos a la circulación sanguínea. Además, puede afectar funciones neurológicas y producir convulsiones e incluso estados de coma.

Salmonella: produce diarrea, fiebre, vómitos y dolor de cabeza. Se incuba en los siguientes alimentos:

  • Carnes crudas, pescados y mariscos.
  • Aves de corral y huevos.
  • Leche y productos lácteos.
  • Ensaladas y aliños.
  • Parásito

Entamoeba histolystica: produce diarrea sanguirolenta, y genera desnutrición en los afectados.

Giardia Lambia: provoca diarrea prolongada.