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La anemia puede ser provocada por uno de tres factores o combinación de los mismos: ¿ Pérdida de sangre (hemorragia). ¿ Deficiencia en la producción de sangre por el organismo. ¿ Un proceso destructivo de los glóbulos rojos. La pérdida constante de sangre, como por ejemplo en el tracto digestivo o en el urinario, es una causa importante de este tipo de anemia en hombres o en mujeres, en estas sobre todo después de la menopausia. En esos casos, el médico realizará una pesquisa más detallada que incluye análisis de heces y orina, y a menudo, una endoscopia (evaluación de las vías digestivas o urinarias, usando un tubo fino con una cámara miniatura que se introducen, dependiendo del caso, por la boca, el ano o la uretra). Entre los problemas del tracto digestivo que pueden causar este tipo de anemia se encuentran la gastritis, úlceras, varices (comunes en el esófago, que es el tubo que va de la boca al estómago, de personas con enfermedad del hígado por el consumo excesivo de bebidas alcohólicas), cáncer, pólipos, y divertículos, entre otros. El sangrado por las vías urinarias puede deberse a piedras (cálculos), infecciones, y tumores, entre otros. En los niños, en especial, la falta de hierro se puede deber a una mala alimentación, no sólo en cuanto a cantidad, sino también a calidad. Por ejemplo, se ha descrito que la práctica de hervir los frijoles y darles el agua a los niños es dañina, pues esta agua contiene una sustancia que absorbe el hierro y evita que este sea absorbido por el organismo. Algunos individuos sufren de enfermedades caracterizadas por malabsorción de los alimentos, que conlleva a la deficiencia de hierro.
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